GERARDO DIEGO: No verte
Un día y otro día y otro día. 1
No verte.
Poderte ver, saber que andas tan cerca,
que es probable el milagro de la suerte.
No verte. 5
Y el corazón y el cálculo y la brújula,
fracasando los tres. No hay quien te acierte.
No verte.
Miércoles, jueves, viernes, no encontrarte,
no respirar, no ser, no merecerte. 10
No verte.
Desesperadamente amar, amarte
y volver a nacer para quererte.
No verte.
Sí, nacer cada día. Todo es nuevo. 15
Nueva eres tú, mi vida, tú, mi muerte.
No verte.
Andar a tientas (y era mediodía)
con temor infinito de romperte.
No verte. 20
Oír tu voz, oler tu aroma, sueños,
ay, espejismos que el desierto invierte.
No verte.
Pensar que tú me huyes, me deseas,
querrías encontrarte en mí, perderte. 25
No verte.
Dos barcos en la mar, ciegas las velas.
¿Se besarán mañana sus estelas?
ANÁLISIS
Resumen
Gerardo Diego (Santander, 1896 – Madrid, 1987) es uno de los más destacados poetas de la Generación del 27. Como todos los miembros de este grupo, pasó por una etapa de aprendizaje e iniciación clásica, otra de influencia profunda de las vanguardias, a continuación, otra de neopopulismo más o menos tradicionalista y, tras la guerra civil, cada uno de sus componentes buscó su camino y su voz dentro o fuera de España, a causa del desgarrón de la guerra fratricida. Diego cultivó a la vez, durante toda su vida, una veta clásica, tradicionalista, valga decir, y otra creacionista o vanguardista.
El poema que comentamos, «No verte», procede del libro Amor solo (1951). El yo poético describe su estado anímico y emocional por no ver a su amada. Siente soledad, angustia, ansiedad y miedo ante el futuro. Los días de la semana pasan y no hay modo de ver a su amada; los amantes son dos barcos sin rumbo que acaso se crucen en el mar, o acaso se pierdan para siempre y no habrá encuentro posterior.
Temas abordados
Los asuntos de este poema se pueden enunciar así:
-El enamoramiento provoca desear estar al lado de la amada.
-No ver a la amada es motivo de dolor y angustia para el amado.
-El futuro es incierto y acaso nunca más puedan volver a verse.
Apartados temáticos
Este poema ofrece tres secciones de contenido claramente diferenciadas:
-La primera estrofa (vv. 1-2) funcionan de introducción. Se presenta una situación emocional angustiosa del yo poético: no ve a su amada en el transcurso de los días.
-Las estrofas 2-9 (vv. 3-26) desarrolla la desesperación del yo poético, con consecuencias negativas para su vida, por no poder ver, o estar, con la amada: angustia, soledad, desesperación, etc.
-La décima y última estrofa (vv. 27-28): constituye el desenlace o resolución, o conclusión. El yo poético duda, aunque lo quisiera, que pueda volver a encontrarse con la amada, pues las incertidumbres son muchas.
Análisis métrico, de la rima y estrófico
El poema presenta la estructura estrófica original. Las diez estrofas forman una estructura cerrada. La primera y la última está formada por dos versos; todas las demás, por tres. Los versos son endecasílabos, excepto el tercero y último de las estrofas 1-9, que es trisílabo. Los de la última estrofa son los dos endecasílabos. Riman en consonante el segundo y tercer verso de cada estrofa, en é-e. El primer verso queda libre. La última estrofa forma un pareado por sí misma. Como se puede apreciar, el tercer verso de las estrofas 1-9 («No verte») funciona de estribillo.
Análisis de los recursos estilísticos
Este original poema es de tono amoroso y desesperado. El yo poético no puede ver a su amada y eso lo conduce a la desesperación. Los recursos de repetición y las metáforas, muy originales, expresan esa angustia emocional. Ya comentamos la importancia del estribillo, repetido nueve veces; corto, y por ello muy elocuente.
La palabra «día» se repite tres veces en el primer verso; da la medida exacta de la angustia del yo poético. Este desea que se produzca el pequeño milagro de encontrarse con ella, pues «andas cerca» (v. 3). Tres metáforas indican muy bien las acciones del yo poético para encontrarse con ella: el corazón, el cálculo y la brújula; representan los sentimientos, la razón planificada y la búsqueda física de la amada en sus recorridos. Pero fracasan los tres. El polisíndeton que une a esos tres elementos recalcan la negatividad de sus pesquisas.
Lo mismo ocurre con los días de la semana (v. ); y, acto seguido, con los verbos: cuatro infinitivos que aluden a la desolación interior del yo poético, todos ellos negados con el adverbio no delante. La sexta estrofa alude al motivo del dolor de manera directa: repite el verbo «amar» dos veces y «querer» una vez. Este es el corazón del poema y del asunto: ama intensamente a una mujer que, por alguna razón desconocida, no le corresponde.
En términos clásicos, el yo poético está seguro de que, si volviera a nacer, lo haría para amarla a ella. La paradoja en la que presenta a la amada como su vida y su muerte (vv. 15 y 16) al mismo tiempo adquiere aquí todo su sentido. Por ella vive, pero sin ella muere. La séptima estrofa expresa otra paradoja elocuente: anda a ciegas para encontrarla, a plena luz del día. Es como vivir en la oscuridad porque no la encuentra.
La octava estrofa explora otras sensaciones sensoriales: el yo poético añora la voz, el aroma y los sueños de ella y hacia ella, pero todo está perdido. Siguen las paradojas en la estrofa 9, pues ella huye y desea estar al lado del amado (vv. 24-25); lo mismo expresa «encontrarse» y «perderse» de ella en él. El yo poético duda tanto de sus percepciones que la percibe ya como un «espejismo», metáfora de lo irreal, pero deseado intensamente.
La última estrofa es distinta a todas las demás. Desarrolla la metáfora de los amantes como dos barcos en alta mar, sin rumbo fijo, erráticas. Se pregunta, casi retóricamente, si sus estelas se cruzarán y «besarán» en el inmenso mar. La respuesta queda en el aire, para el yo poético y para nosotros.
El poema presenta una construcción y un sentido originales, de naturaleza amorosa, desde una óptica de angustia y desesperación. El tono es, pues, pesimista y desesperanzado. ¿Ocurrirá el milagro del amor? No lo sabemos, pero parece improbable. Conviene notar que la amada no es descrita, solo evocada a través de tres sentidos, que son voz, aroma y sueños. Su mezcla sinestésica es enriquecedora del sentido.
Contextualización socio-histórica y autorial
Gerardo Diego es uno de los poetas del destacado grupo de la Generación del 27. Poeta-profesor, como casi todos ellos, exhibe una pericia técnica, un rigor compositivo y un tratamiento riguroso de los temas poéticos realmente importantes y significativos. Este grupo aspira a una poesía precisa, enraizada en la tradición española y, al mismo tiempo, abierta a los nuevos vientos vanguardistas europeos.
Este poema de nuestro poeta santanderino pertenece a su primera etapa de formación, más clasicista y académica, justo antes de que los vientos de las Vanguardias arrumbaran las formas y contenidos poéticos más repetidos o manidos. De ahí el uso del romance, de la contemplación y diálogo con la naturaleza, de expresión contenida del sentimiento, sea de la naturaleza que fuere.
Algunos de sus poemarios más reconocidos son Manual de espumas (1924), Versos humanos (1925), Fábula de Equis y Zeda (1932), Ángeles de Compostela (1940) y Alondra de verdad (1941), poemario del que procede el poema que ahora comentamos. Su poesía oscila entre el vanguardismo y el tradicionalismo, siempre con gran rigor, depuración y alto dominio del lenguaje poético. Su último poemario es Cometa errante (1985).
Interpretación
Este poema recrea la desesperación amorosa porque los amantes no se encuentran nunca. No poder ver a la amada genera una tremenda angustia en el yo poético. La ha buscado de muchos modos, pero todos han fracasado. Evoca la imagen de la amada a través de distintos sentidos. También fantasea con la idea de que ella lo ama, pero sin resultados positivos. Las repeticiones y paradojas nos han permitido comprobar la incertidumbre emocional y existencial que embargan al poeta.
Precisamente el título, «No verte», insiste y condensa la aflicción que asola el alma del yo poético. Su vida entera se mueve en la congoja de desear estar al lado de su amada y no lograrlo nunca. El cierre interrogativo deja un hilo de esperanza. El tono vocativo y de apóstrofe de todo el poema es muy claro. El yo poético se dirige a la amada constantemente, con angustia, como suplicándole que se deje ver.
Valoración
Este bello poema expresa, en un tono clásico, a lo Garcilaso y Lope de Vega, por ejemplo, la desazón espiritual y emocional que provoca no poder estar con la amada. La repetición nueve veces de la oración «No verte» nos indica muy bien la congoja interna del yo poético.
La belleza que atesora este poema es elevadísima. El contenido es clásico, pero la expresión es moderna, original y distinta. La separación de los amantes es catastrófica y sus consecuencias, además de negativas, suelen ser irreparables.. Estamos ante un texto delicioso, emotivo y bellísimo.
II. PROPUESTA DIDÁCTICA
1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (70 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, que no tienen por qué coincidir con las estrofas.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a la angustia amorosa por la separación de los amantes.
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué elementos de la amada aparecen en el poema?
2) ¿Por qué los días de la semana son importantes en este poema?.
3) ¿Qué importancia poética posee el estribillo «No verte»?
4) ¿En qué parte del poema se habla explícitamente del amor? ¿Por qué el poeta ha tardado tanto en nombrarlo?
5) ¿Qué significa en este poema el vocablo «espejismo»?
6) En el poema, ¿qué personas están presentes, o ausentes, según se aprecie?
7) ¿Cómo percibimos, al final del poema, las incertidumbres que rodean la vida y que hace improbable el encuentro de los amantes?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Crea un poema o texto en prosa que exprese el deseo de ver a una persona muy querida, o estimada, o añorada. Puedes seguir el ejemplo de Gerardo Diego en este poema.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática de tu clase con Gerardo Diego. ¿Qué tres preguntas le harías?
3) Realiza una exposición sobre Gerardo Diego, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de un momento de angustia (aflicción, congoja, ansiedad) por la ausencia de un ser querido; se puede insistir en las consecuencias emocionales y espirituales que la ausencia provoca, siguiendo el ejemplo de Gerardo Diego.
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