23/06/2026

Gerardo Diego: «No verte» (poema); resumen, análisis y propuesta didáctica

 GERARDO DIEGO: No verte


Un día y otro día y otro día.                                1
No verte.

Poderte ver, saber que andas tan cerca,
que es probable el milagro de la suerte.
No verte.                                                             5

Y el corazón y el cálculo y la brújula,
fracasando los tres. No hay quien te acierte.
No verte.

Miércoles, jueves, viernes, no encontrarte,
no respirar, no ser, no merecerte.                     10
No verte.

Desesperadamente amar, amarte
y volver a nacer para quererte.
No verte.

Sí, nacer cada día. Todo es nuevo.                  15
Nueva eres tú, mi vida, tú, mi muerte.
No verte.

Andar a tientas (y era mediodía)
con temor infinito de romperte.
No verte.                                                           20

Oír tu voz, oler tu aroma, sueños,
ay, espejismos que el desierto invierte.
No verte.

Pensar que tú me huyes, me deseas,
querrías encontrarte en mí, perderte.               25
No verte.

Dos barcos en la mar, ciegas las velas.
¿Se besarán mañana sus estelas?


  1. ANÁLISIS

  1. Resumen

Gerardo Diego (Santander, 1896 – Madrid, 1987) es uno de los más destacados poetas de la Generación del 27. Como todos los miembros de este grupo, pasó por una etapa de aprendizaje e iniciación clásica, otra de influencia profunda de las vanguardias, a continuación, otra de neopopulismo más o menos tradicionalista y, tras la guerra civil, cada uno de sus componentes buscó su camino y su voz dentro o fuera de España, a causa del desgarrón de la guerra fratricida. Diego cultivó a la vez, durante toda su vida, una veta clásica, tradicionalista, valga decir, y otra creacionista o vanguardista.

El poema que comentamos, «No verte», procede del libro Amor solo (1951). El yo poético describe su estado anímico y emocional por no ver a su amada. Siente soledad, angustia, ansiedad y miedo ante el futuro. Los días de la semana pasan y no hay modo de ver a su amada; los amantes son dos barcos sin rumbo que acaso se crucen en el mar, o acaso se pierdan para siempre y no habrá encuentro posterior.

  1. Temas abordados

Los asuntos de este poema se pueden enunciar así: 

-El enamoramiento provoca desear estar al lado de la amada.

-No ver a la amada es motivo de dolor y angustia para el amado.

-El futuro es incierto y acaso nunca más puedan volver a verse.

  1. Apartados temáticos

Este poema ofrece tres secciones de contenido claramente diferenciadas:

-La primera estrofa (vv. 1-2) funcionan de introducción. Se presenta una situación emocional angustiosa del yo poético: no ve a su amada en el transcurso de los días.

-Las estrofas 2-9 (vv. 3-26) desarrolla la desesperación del yo poético, con consecuencias negativas para su vida, por no poder ver, o estar, con la amada: angustia, soledad, desesperación, etc.

-La décima y última estrofa (vv. 27-28): constituye el desenlace o resolución, o conclusión. El yo poético duda, aunque lo quisiera, que pueda volver a encontrarse con la amada, pues las incertidumbres son muchas.

  1. Análisis métrico, de la rima y estrófico

El poema presenta la estructura estrófica original. Las diez estrofas forman una estructura cerrada. La primera y la última está formada por dos versos; todas las demás, por tres. Los versos son endecasílabos, excepto el tercero y último de las estrofas 1-9, que es trisílabo. Los de la última estrofa son los dos endecasílabos. Riman en consonante el segundo y tercer verso de cada estrofa, en é-e. El primer verso queda libre. La última estrofa forma un pareado por sí misma. Como se puede apreciar, el tercer verso de las estrofas 1-9 («No verte») funciona de estribillo.

  1. Análisis de los recursos estilísticos

Este original poema es de tono amoroso y desesperado. El yo poético no puede ver a su amada y eso lo conduce a la desesperación. Los recursos de repetición y las metáforas, muy originales, expresan esa angustia emocional. Ya comentamos la importancia del estribillo, repetido nueve veces; corto, y por ello muy elocuente. 

La palabra «día» se repite tres veces en el primer verso; da la medida exacta de la angustia del yo poético. Este desea que se produzca el pequeño milagro de encontrarse con ella, pues «andas cerca» (v. 3). Tres metáforas indican muy bien las acciones del yo poético para encontrarse con ella: el corazón, el cálculo y la brújula; representan los sentimientos, la razón planificada y la búsqueda física de la amada en sus recorridos. Pero fracasan los tres. El polisíndeton que une a esos tres elementos recalcan la negatividad de sus pesquisas.

Lo mismo ocurre con los días de la semana (v. ); y, acto seguido, con los verbos: cuatro infinitivos que aluden a la desolación interior del yo poético, todos ellos negados con el adverbio no delante. La sexta estrofa alude al motivo del dolor de manera directa: repite el verbo «amar» dos veces y «querer» una vez. Este es el corazón del poema y del asunto: ama intensamente a una mujer que, por alguna razón desconocida, no le corresponde.

En términos clásicos, el yo poético está seguro de que, si volviera a nacer, lo haría para amarla a ella. La paradoja en la que presenta a la amada como su vida y su muerte (vv. 15 y 16) al mismo tiempo adquiere aquí todo su sentido. Por ella vive, pero sin ella muere. La séptima estrofa expresa otra paradoja elocuente: anda a ciegas para encontrarla, a plena luz del día. Es como vivir en la oscuridad porque no la encuentra.

La octava estrofa explora otras sensaciones sensoriales: el yo poético añora la voz, el aroma y los sueños de ella y hacia ella, pero todo está perdido. Siguen las paradojas en la estrofa 9, pues ella huye y desea estar al lado del amado (vv. 24-25); lo mismo expresa «encontrarse» y «perderse» de ella en él. El yo poético duda tanto de sus percepciones que la percibe ya como un «espejismo», metáfora de lo irreal, pero deseado intensamente.

La última estrofa es distinta a todas las demás. Desarrolla la metáfora de los amantes como dos barcos en alta mar, sin rumbo fijo, erráticas. Se pregunta, casi retóricamente, si sus estelas se cruzarán y «besarán» en el inmenso mar. La respuesta queda en el aire, para el yo poético y para nosotros.

El poema presenta una construcción y un sentido originales, de naturaleza amorosa, desde una óptica de angustia y desesperación. El tono es, pues, pesimista y desesperanzado. ¿Ocurrirá el milagro del amor? No lo sabemos, pero parece improbable. Conviene notar que la amada no es descrita, solo evocada a través de tres sentidos, que son voz, aroma y sueños. Su mezcla sinestésica es enriquecedora del sentido.


  1. Contextualización socio-histórica y autorial

Gerardo Diego es uno de los poetas del destacado grupo de la Generación del 27. Poeta-profesor, como casi todos ellos, exhibe una pericia técnica, un rigor compositivo y un tratamiento riguroso de los temas poéticos realmente importantes y significativos. Este grupo aspira a una poesía precisa, enraizada en la tradición española y, al mismo tiempo, abierta a los nuevos vientos vanguardistas europeos.

Este poema de nuestro poeta santanderino pertenece a su primera etapa de formación, más clasicista y académica, justo antes de que los vientos de las Vanguardias arrumbaran las formas y contenidos poéticos más repetidos o manidos. De ahí el uso del romance, de la contemplación y diálogo con la naturaleza, de expresión contenida del sentimiento, sea de la naturaleza que fuere.

Algunos de sus poemarios más reconocidos son Manual de espumas (1924), Versos humanos (1925), Fábula de Equis y Zeda (1932), Ángeles de Compostela (1940) y Alondra de verdad (1941), poemario del que procede el poema que ahora comentamos. Su poesía oscila entre el vanguardismo y el tradicionalismo, siempre con gran rigor, depuración y alto dominio del lenguaje poético. Su último poemario es Cometa errante (1985).

  1. Interpretación 

Este poema recrea la desesperación amorosa porque los amantes no se encuentran nunca. No poder ver a la amada genera una tremenda angustia en el yo poético. La ha buscado de muchos modos, pero todos han fracasado. Evoca la imagen de la amada a través de distintos sentidos. También fantasea con la idea de que ella lo ama, pero sin resultados positivos. Las repeticiones y paradojas nos han permitido comprobar la incertidumbre emocional y existencial que embargan al poeta.

Precisamente el título, «No verte», insiste y condensa la aflicción que asola el alma del yo poético. Su vida entera se mueve en la congoja de desear estar al lado de su amada y no lograrlo nunca. El cierre interrogativo deja un hilo de esperanza. El tono vocativo y de apóstrofe de todo el poema es muy claro. El yo poético se dirige a la amada constantemente, con angustia, como suplicándole que se deje ver.

  1. Valoración

Este bello poema expresa, en un tono clásico, a lo Garcilaso y Lope de Vega, por ejemplo, la desazón espiritual y emocional que provoca no poder estar con la amada. La repetición nueve veces de la oración «No verte» nos indica muy bien la congoja interna del yo poético.

La belleza que atesora este poema es elevadísima. El contenido es clásico, pero la expresión es moderna, original y distinta. La separación de los amantes es catastrófica y sus consecuencias, además de negativas, suelen ser irreparables.. Estamos ante un texto delicioso, emotivo y bellísimo.


II. PROPUESTA DIDÁCTICA

1. Comprensión lectora 

1) Resume el poema (70 palabras, aproximadamente). 

2) Señala su tema principal y los secundarios. 

3) Delimita los apartados temáticos, que no tienen por qué coincidir con las estrofas. 

4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 

5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 

6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a la angustia amorosa por la separación de los amantes. 

7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 

2. Interpretación y pensamiento analítico 

1) ¿Qué elementos de la amada aparecen en el poema? 

2) ¿Por qué los días de la semana son importantes en este poema?. 

3) ¿Qué importancia poética posee el estribillo «No verte»? 

4) ¿En qué parte del poema se habla explícitamente del amor? ¿Por qué el poeta ha tardado tanto en nombrarlo? 

5) ¿Qué significa en este poema el vocablo «espejismo»? 

6) En el poema, ¿qué personas están presentes, o ausentes, según se aprecie?

7) ¿Cómo percibimos, al final del poema, las incertidumbres que rodean la vida y que hace improbable el encuentro de los amantes?

2.3. Fomento de la creatividad

1) Crea un poema o texto en prosa que exprese el deseo de ver a una persona muy querida, o estimada, o añorada. Puedes seguir el ejemplo de Gerardo Diego en este poema.

2) Imagina y transcribe una conversación o plática de tu clase con Gerardo Diego. ¿Qué tres preguntas le harías? 

3) Realiza una exposición sobre Gerardo Diego, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 

4) Aporta o crea imágenes de un momento de angustia (aflicción, congoja, ansiedad) por la ausencia de un ser querido; se puede insistir en las consecuencias emocionales y espirituales que la ausencia provoca, siguiendo el ejemplo de Gerardo Diego. 





Gerardo Diego: «Revelación» (poema); resumen, análisis y propuesta didáctica

 


Revelación


A Blas Taracena


Era en Numancia, al tiempo que declina      1
la tarde del agosto augusto y lento,
Numancia del silencio y de la ruina,
alma de libertad, trono del viento.


La luz se hacía por momentos mina             5
de transparencia y desvanecimiento,
diafanidad de ausencia vespertina,
esperanza, esperanza del portento.


Súbito, ¿dónde?, un pájaro sin lira,
sin rama, sin atril, canta, delira,                   10
flota en la cima de su fiebre aguda.


Vivo latir de Dios nos goteaba,
risa y charla de Dios, libre y desnuda.
Y el pájaro, sabiéndolo, cantaba.



  1. ANÁLISIS


  1. Resumen

Gerardo Diego (Santander, 1896 – Madrid, 1987) es uno de los más destacados poetas de la Generación del 27. Como todos los miembros de este grupo, pasó por una etapa de aprendizaje e iniciación clásica, otra de influencia profunda de las vanguardias, a continuación, otra de neopopulismo más o menos tradicionalista y, tras la guerra civil, cada uno de sus componentes buscó su camino y su voz dentro o fuera de España, a causa del desgarrón de la guerra fratricida. Diego cultivó a la vez, durante toda su vida, una veta clásica, tradicionalista, valga decir, y otra creacionista o vanguardista.

El poema que comentamos, «Revelación», procede del libro Alondra de verdad (1941). El yo poético describe un momento de luz suprema, transparente. El lugar alude a los restos de la ciudad de Numancia (Soria). El silencio es total y existe como un espíritu de esperanza flotando en el aire. De pronto, un pájaro no identificado canta bellamente. Los presentes, se entiende que amigos del yo poético, celebran esta melodía espontánea, natural y muy bella. Los eleva en su espiritualidad y sienten la presencia de Dios próxima, lo que les aporta regocijo, libertad y comunicación. El pájaro, solidario, sigue con su canto. 


  1. Temas abordados

Los asuntos de este poema se pueden enunciar así: 

-La belleza surge en el lugar y momentos más inesperados.

-El canto de un pájaro despierta el deseo de belleza y admiración.

-El canto del pájaro señala la presencia alegre de Dios.


  1. Apartados temáticos

Este poema ofrece tres secciones de contenido claramente diferenciadas:

-Las dos primeras estrofas (vv. 1-8) funcionan de introducción. Se presenta un lugar humilde, árido y medio en ruinas, un momento, el atardecer y un total silencio y claridad.

-La tercera estrofa (vv. 9-1) presenta a un protagonista inesperado: un pájaro que canta libre y espontáneamente, sin necesidad de grandes preparativos..

-La última estrofa (vv. 11-14): constituye el desenlace o resolución, o conclusión. El yo poético y sus acompañantes celebran ese canto; se sienten más libres y comunicativos; al mismo tiempo, sienten cercana la presencia de Dios.


  1. Análisis métrico, de la rima y estrófico

El poema presenta la estructura estrófica del soneto. Se trata de dos cuartetos y dos tercetos. en esquema: 11ABBA, 11ABBA, 11CCD, 11EDE; nótese la original construcción de los tercetos, pues no es la combinación clásica. El soneto, aclimatado a la poesía española en el S. XVI por Garcilaso de la Vega, es muy adecuado para expresar sentimientos y reflexiones profundas, preguntarse por el sentido de las cosas, adentrarse en el misterio, etc. Gerardo Diego se ha acogido muy felizmente y con acierto a una inmensa tradición poética de expresión del pensamiento y la emoción con sencillez formal, claridad expresiva y discurso fluido, acompañado de una gran destreza poética.


  1. Análisis de los recursos estilísticos

El hipérbaton inicial centra el tema en un lugar y un tiempo precisos: Numancia, al caer la tarde. Nótese la repetición de «Numancia», para enfatizar el lugar, que no es uno cualquiera. Se trata de las ruinas de la población celtíbera asentada a escasos kilómetros de la ciudad de Soria. Allí no hay nada, salvo el deseo de libertad de sus habitantes, que prefirieron inmolarse antes que entregarse a los romanos. El viento silba también libremente. 

La segunda estrofa se centra en los efectos cromáticos, que en realidad se reduce a bien poco, pero que es mucho: la luz fuerte, transparente, diáfana, totalizadora y con un eco positivo, de  «esperanza» (se repite esta palabra en el v. 8). Lo que se espera es un portento; se crea así una expectación al lector, que ignora cómo puede evolucionar el sentido. No obstante, se espera algo inaudito, como declara el término «portento»; abre unas expectativas interesantes para el lector.

El primer terceto, muy bello en su estructura y contenido, expresa el canto de un pájaro solitario y no identificado en su concreción, porque no se puede ver, como expresa la interrogación retórica «¿dónde?». Se insiste en su simplicidad a través de un paralelismo triple formando por «sin lira» y dos sintagmas más sucesivos; del mismo modo, tres verbos en presente aumentan esa sensación de acumulación inesperada. Las metáforas son intensas y nos advierten de la desnudez del canto del ave, que suena como una melodía arrebatada y arrebatadora («en la cima de su fiebre aguda»). 

El último terceto nos permite comprobar que el yo poético no está solo, como declara el pronombre «nos». Los presentes, compañeros del yo poético, platican animada y alegremente sobre ese canto. Este es de naturaleza celestial, como se evidencia con la repetición del sintagma «de Dios». Los compañeros se sienten libres y felices, pues así lo comunican los adjetivos metonímicos «libre y desnuda». El pájaro establece una complicidad con los dialogantes; por eso sigue con su canto, para animar y fomentar ese coloquio elevado y espiritual entre ellos. 

El poema presenta una construcción y un sentido intensamente trascendente, espiritualizado y optimista. En él alienta una intención purificadora muy interesante. 


  1. Contextualización socio-histórica y autorial

Gerardo Diego es uno de los poetas del destacado grupo de la Generación del 27. Poeta-profesor, como casi todos ellos, exhibe una pericia técnica, un rigor compositivo y un tratamiento riguroso de los temas poéticos realmente importantes y significativos. Este grupo aspira a una poesía precisa, enraizada en la tradición española y, al mismo tiempo, abierta a los nuevos vientos vanguardistas europeos.

Este poema de nuestro poeta santanderino pertenece a su primera etapa de formación, más clasicista y académica, justo antes de que los vientos de las Vanguardias arrumbaran las formas y contenidos poéticos más repetidos o manidos. De ahí el uso del romance, de la contemplación y diálogo con la naturaleza, de expresión contenida del sentimiento, sea de la naturaleza que fuere.

Algunos de sus poemarios más reconocidos son Manual de espumas (1924), Versos humanos (1925), Fábula de Equis y Zeda (1932), Ángeles de Compostela (1940) y Alondra de verdad (1941), poemario del que procede el poema que ahora comentamos. Su poesía oscila entre el vanguardismo y el tradicionalismo, siempre con gran rigor, depuración y alto dominio del lenguaje poético. Su último poemario es Cometa errante (1985).


  1. Interpretación 

Este bellísimo poema recrea un momento de belleza natural y espiritual de ecos transcendentes, pues eleva a los protagonistas hacia la espiritualidad divina. En un marco natural humilde, hasta algo inhóspito, como es la estepa soriana en los alrededores de los restos de Numancia, en pleno verano, con mucho calor, se produce un pequeño milagro: un pájaro canta bella y alegremente. Los escuchantes reciben el impacto de la belleza de la melodía de esta ave y lo comentan entre ellos. Se sienten más libres y cercanos a Dios. Es un pequeño prodigio que se ha producido de modo inesperado.

Estamos ante un poema celebratorio, es decir, su tono es solemnemente conmemorativo; es cierto que de un acto humilde, pero relevante es sí mismo: el mundo es bello, la verdad de la naturaleza, como espejo de la divinidad, es sobrecogedora e inspiradora de los buenos sentimientos y pensamientos. 

El elogio del canto de un simple pájaro le sirve al poeta para recrear un momento de felicidad comunicada con sus amigos, que han asistido al «prodigio». El poema es realmente impresionante por su belleza, equilibrio y emotividad; y no olvidemos su paradoja: en el lugar más impensado, por humilde y desapacible, surge la belleza absoluta. El sentido del poema es claramente espiritual y optimista; a veces es posible descubrir la belleza del mundo, trasunto de la voluntad divina, en las circunstancias más inesperadas.

Precisamente el título, «Revelación», insiste y condensa la sorpresa de los presente cuando descubren el portento del canto del ave y sus consecuencias espirituales.


  1. Valoración

Este bello poema nos ha permitido apreciar, en un tono laudatorio, la belleza natural de las cosas, que surge a los sentidos en los momentos más inesperados. En el poema se observan claros ecos de fray Luis de León y su «Oda a la vida retirada»; parte de la felicidad humana radica en saber apreciar la belleza, la verdad y la mano divina en la sencillez natural .

La forma estrófica utilizada, el soneto, obliga a una tremenda síntesis de contenido y a una economía del lenguaje extrema, además de imponer un modo de razonamiento claro, firme y deductivo. La paradoja esencial que esconde el poema es muy interesante: hasta en la humilde estepa soriana puede surgir un milagro natural, inesperado, pero contundente. El yo poético no está solo, así que celebra este momento con sus acompañantes. 

El marco natural está perfectamente descrito, con sus detalles expresivos más íntimos. A la vez, se crea una expectación creciente al final del segundo cuarteto. Todo ello está perfilado con precisión, pero sin un solo aditamento sobrante. Se crea un marco natural ajustado, completo, pero esencialista. El canto del pájaro se describe con gran belleza metafórica, declarando su poder evocador y trascendente. 

La belleza que atesora este poema es elevadísima. El contenido, que casi es un locus amoenus al revés y ciertos aditamentos del tópico del beatus ille, está concentrado en grado máximo. La experiencia de la contemplación de la belleza natural y divina está expresada con una elegancia verbal y poética realmente asombrosa. Estamos ante un texto delicioso, emotivo y bellísimo.


II. PROPUESTA DIDÁCTICA

1. Comprensión lectora 

1) Resume el poema (70 palabras, aproximadamente). 

2) Señala su tema principal y los secundarios. 

3) Delimita los apartados temáticos, que no tienen por qué coincidir con las estrofas. 

4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 

5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 

6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a la naturaleza y su belleza escondida. 

7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 


2. Interpretación y pensamiento analítico 

1) ¿Qué elementos del paisaje aparecen en el poema? 

2) ¿Por qué la luz natural es importante en este poema? 

3) ¿Qué importancia poética posee Numancia? 

4) ¿En qué momento del día se desarrolla el poema? 

5) ¿Qué significa en este poema el vocablo «prodigio»? 

6) En el poema, ¿qué personas están presentes? ¿Cómo reaccionan al canto del pájaro?

7) ¿Cómo apreciamos la presencia de Dios, captada por los presentes, en el contexto natural del poema?

2.3. Fomento de la creatividad

1) Crea un poema o texto en prosa que exprese la realización de un pequeño milagro en un lugar y momento inesperados, que provocan alegría y felicidad. Puedes seguir el ejemplo de Gerardo Diego en este poema.

2) Imagina y transcribe una conversación o plática de tu clase con Gerardo Diego. ¿Qué tres preguntas le harías? 

3) Realiza una exposición sobre Gerardo Diego, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 

4) Aporta o crea imágenes de un momento de dicha en un lugar aparentemente poco propicio para ello; se puede insistir en las consecuencias emocionales y espirituales sobre los asistentes a ello,, siguiendo el ejemplo de Gerardo Diego. 




21/06/2026

Gerardo Diego: «Nocturno XIV» (poema); resumen, análisis y propuesta didáctica

 GERARDO DIEGO: Nocturno XIV


A Enrique Menéndez


Ha cruzado divina y desnuda.                        1

Es la Forma, es la Forma, es la Forma.

El artista, sujeto en la Norma,

la llama en su ayuda.


Cuando pasa sonríe y promete                      5

y saluda cordial y exquisita,

más que breve es su breve visita,

su azar de cohete.


Es celeste como hecha de astros,

perfumada de incógnita esencia.                  10

Es la Amada de la adolescencia,

toda de alabastros.


No se sabe si es sueño o es niebla.

No se sabe si túnica o nube.

Deja un rastro de luz cuando sube,              15

y el aire despuebla.


Es la imagen del ángel más leve

que Jacob vio en las blancas escalas.

Al trasluz transparenta sus alas

sutiles de nieve.                                             20


Sólo muestra su carne de estrella

en la magia de luna en el río.

Es espíritu, es aire, es vacío

sin molde y sin huella.                                  


En la virgen cuartilla se posa.                       25

Sobre el piano despliega su ala.

y si vamos a asirla, resbala

esquiva, medrosa.


La queremos cazar prisionera                     

y el intento en seguida comprende,              30

y batiendo las alas, asciende

feliz, a su esfera.


¡Quién pudiera seguirla en su vuelo

Y arrobado en dichoso desmayo,               

patinar por el hilo de un rayo                         35

de luna hasta el cielo! 



  1. ANÁLISIS

  1. Resumen

Gerardo Diego (Santander, 1896 – Madrid, 1987) es uno de los más destacados poetas de la Generación del 27. Como todos los miembros de este grupo, pasó por una etapa de aprendizaje e iniciación clásica, otra de influencia profunda de las vanguardias, a continuación, otra de neopopulismo más o menos tradicionalista y, tras la guerra civil, cada uno de sus componentes buscó su camino y su voz dentro o fuera de España, a causa del desgarrón de la guerra fratricida. Diego cultivó a la vez, durante toda su vida, una veta clásica, tradicionalista, valga decir, y otra creacionista o vanguardista.

El poema que comentamos, «Nocturno XIV», procede del libro Nocturnos de Chopin. Paráfrasis románticas (1963). La Forma, con mayúscula, ente superior que pasa la idea o impulso creador a materialidad sensitiva, ha atravesado el cielo donde vive el yo poético. Su visita es muy breve, fugaz, en realidad. Casi es inmaterial, es como un aura del que emana un perfume agradable. Todo en ella es etéreo y sutil; tiene alas blancas, como un ángel. Apenas se puede apreciar su corporeidad reflejada en el agua del río, como el resplandor de la luna. Siendo tan etérea, se identifica con un espíritu, como el vacío. A veces, se posa en el folio en el que el escritor se dispone a crear. También el músico en su piano recibe su visita. Pero al cogerla, se desliza miedosa. Luego emprende un rápido vuelo hacia su mundo elevado y lejano, su «esfera». El yo poético desearía llegar hasta su hogar y disfrutar de su presencia y su efecto benéfico.

  1. Tema

Los asuntos de este poema se pueden enunciar así: 

-Es difícil materializar la idea en una forma literaria.

-Pese a los esfuerzos, el artista no siempre acierta con la concreción material de su inspiración..

-La transformación de la idea en objeto artístico perceptible es difícil y aleatorio.

  1. Apartados temáticos

Este poema ofrece tres secciones de contenido claramente diferenciadas:

-La primera estrofa (vv. 1-4) funciona de introducción. La Forma, la Norma, o la razón, visita al artista porque este la ha invocado..

-La estrofas 2-8 (vv. 5-36) forman la sección más larga que todas las demás, forman un nudo o desarrollo. El yo poético describe a duras penas cómo es la Forma, pues casi es invisible y, por supuesto, inasible. Su visita es breve y cuando el artista piensa que ya la tiene en su poder, huye ligera y casi imperceptiblemente.

-La última estrofa (octava): constituye el desenlace o resolución, o conclusión. El yo poético, como artista, desearía seguirla hasta su hogar, allá en una esfera alta y poder disfrutar de sus beneficios celestiales.

  1. Análisis métrico, de la rima y estrófico

La estructura estrófica del poema es extraordinariamente sencilla. Los treinta y seis versos que conforman el poema son endecasílabos, excepto el último de cada estrofa, que es hexasílabo. Riman en consonante los versos 1 y 4 entre sí, y 2 y 3. Estamos, pues, por  la rima ante una serie de nueve redondillas (11A, 11B, 11B, 6a). Es una estrofa de origen italiano aclimatada al español por Garcilaso de la Vega en el S. XVI. El hecho de quebrar el último verso (de seis o siete sílabas) es una innovación que ya se produjo en el Renacimiento. Se cultivó mucho en el Renacimiento y el modernismo (Bécquer y Machado son maestros en el empleo de esta estrofa, junto con otras variantes, como la silva y el romance). Es muy adecuada para expresar sentimientos, contar historias, preguntarse por el sentido de las cosas, adentrarse en el misterio, etc. Gerardo Diego se ha acogido muy felizmente y con acierto a una inmensa tradición poética de expresión del pensamiento y la emoción con sencillez formal, claridad expresiva y discurso fluido.

  1. Análisis de los recursos estilísticos

El texto es muy metapoético porque el yo poético reflexiona sobre las dificultades que se deben vencer para que la inspiración se materialice en una obra artística. La personificación de la razón artística, es decir, el hecho de que la inspiración se materialice en un objeto artístico perceptible, en el poema recibe el nombre de Forma. Es, por cierto, un término muy adecuado porque nos remite a la obra cristalizada, hecha, y esta tiene una forma. Digamos que es una metonimia (sinécdoque); una característica de la obra sirve para nombrarla. Equivale a la razón que somete a la inspiración a una concreción perceptible. La repeteción, tres veces, de la oración «es la Forma» nos aclara quién es el sujeto que ha llegado y permanecerá a su lado un breve rato. El artista la necesita porque él está «sujeto en la Norma» (v. 3), es decir, en ciertas convenciones que debe seguir para que obra sea entendible y aceptable.

La segunda estrofa nos presenta la cara amable de la Forma: «sonríe y promete» triunfos al artista. El polisíndeton del verso 2 enfatiza en la cordialidad de este raro ser. La repetición de «breve» y la metáfora subsiguiente de «azar de cohete» nos deja comprender la fugacidad de su llegada y su visita, si es que se produce, pues es azarosa.

La tercera estrofa explica cómo está hecha la Forma. Varias metáforas sinestésicas nos explican que es un ser celestial, con un suave perfume, deslumbrante y admirada, como el primer amor, brillante y suave como el alabastro translúcido. 

La ignorancia es lo único cierto acerca de este misterioso y esquivo ser. La anáfora y paralelismo creado por «No se sabe» insiste en ello. La elipsis del verso 14 condensa la naturaleza evanescente de la Forma: «si túnica o nube». Tras ella solo se aprecia una huella luminosa y el aire vacío. Esta hermosa paradoja expresa muy bien la insustancialidad de la Forma.

La quinta estrofa concreta un poco más. Es como un ángel de las capas superiores y tiene «alas sutiles de nieve» (vv. 19-20). Las alas parecen blancas, pero son más bien transparentes cuando se ven al trasluz. De nuevo se insiste en la difícil y casi imperceptible corporeidad de la Forma

La sexta estrofa ahonda en el perfil de este esquivo ser. A duras penas se puede percibir, es decir, acude al lado del artista para que cree su obra, en momentos y lugares especiales. Está hecha de «carne de estrella» (v. 21), es decir, de materia celestial, o estelar, nada humano, en consecuencia. El verso 23 resulta especialmente impactante para el lector: «Es espíritu, es aire, es vacío». En solo once sílabas se concentra un paralelismo tripe, una repetición y un campo semántico que alude, precisamente, a lo que no se puede percibir, como es el espíritu, el aire y el vacío. No se materializa tan fácilmente, pues no tiene molde ni huella, como sería de esperar es un ser viviente.

La séptima estrofa nos presenta a la Forma en acción. Bien al poeta, bien al músico compositor, los visita en su acto creador, aquel con la cuartilla (el folio), este con el piano. Y en el momento de cogerla, se escurre, como con miedo. De este modo, comprendemos que el encuentro del artista con la Forma es delicado y propenso al fracaso. Los dos adjetivos que se le asignan lo constantan claramente: «esquiva, medrosa» (v. 28).

Cuando percibe que el artista la quiere «cazar», se evapora hacia su esfera, con su batir de alas,feliz de no ser esclavizada. No se deja atrapar de buenas a primeras porque en su ser está el ser libre y escurridiza.

La novena y última estrofa funciona de síntesis y cierre. Ya no se habla de la Forma, definitivamente huida. El yo poético nos expresa su anhelo por visitarla en su esfera, su hogar, para allí caer en un arrobamiento («dichoso desmayo») que permitiera acercarse al cielo, donde ella vive, patinando por «un rayo / de luna» (vv. 34-35). Conocerla y experimentar sus beneficios es, pues, la máxima felicidad del artista, como el yo poético mismo. El epifonema con que se cierra el poema, y que ocupa en su totalidad la última estrofa) imprime una enorme expresividad y belleza poética.

El conjunto de recursos que hemos explicado nos permite apreciar una pericia poética realmente extraordinaria. Gerardo Diego muestra un dominio poético excelente, un lenguaje preciso y sugerente y un conocimiento de la mejor poesía y formas estróficas españolas. Bajo una superficie de aparente sencillez, hemos podido apreciar un intenso y bello poema, muy elaborado en su forma expresiva, para transmitir lo difícil que resulta que la inspiración pase a obra artística tangible. Ello supone una enorme lucha en la que la victoria no está asegurada en absoluto. una situación amorosa (frustrada para él, no para ella) en un marco idílico y nocturno.

  1. Contextualización socio-histórica y autorial

Gerardo Diego es uno de los poetas del destacado grupo de la Generación del 27. Poeta-profesor, como casi todos ellos, exhibe una pericia técnica, un rigor compositivo y un tratamiento riguroso de los temas poéticos realmente importantes y significativos. Este grupo aspira a una poesía precisa, enraizada en la tradición española y, al mismo tiempo, abierta a los nuevos vientos vanguardistas europeos.

Este poema de nuestro poeta santanderino pertenece a su primera etapa de formación, más clasicista y académica, justo antes de que los vientos de las Vanguardias arrumbaran las formas y contenidos poéticos más repetidos o manidos. De ahí el uso del romance, de la contemplación y diálogo con la naturaleza, de expresión contenida del sentimiento, sea de la naturaleza que fuere.

Algunos de sus poemarios más reconocidos son Manual de espumas (1924), Versos humanos (1925), Fábula de Equis y Zeda (1932), Ángeles de Compostela (1940) y Alondra de verdad (1941). Su poesía oscila entre el vanguardismo y el tradicionalismo, siempre con gran rigor, depuración y alto dominio del lenguaje poético. Su último poemario es Cometa errante (1985).

  1. Interpretación 

Este bellísimo y metapoético poema reflexiona sobre las dificultades que el artista ha de vencer para que su obra cristalice en algo concreto y entendible. La inspiración debe aliarse de algún modo con la razón, como diría Bécquer, para que surja la obra de arte. Lo cierto es que eso es muy difícil y su búsqueda es ardua. Sin embargo, es el único modo de realizar una obra artística bella, verdadera y duradera.

No debemos perder la perspectiva que se trata de la transformación en palabra poética de uno de los nocturnos de F. Chopin, compuestos en la década de 1830. El esfuerzo de Diego es titánico y muy feliz. Nuestro poeta también era un excelente músico e interpretaba al piano con gran pericia. El subtítulo de la obra, «Paráfrasis», nos indica claramente lo que el poeta ha realizado: recrear, literalmente, la pieza musical a través del lenguaje poético. Cambia el instrumento de expresión y permanecen las emociones o estados del alma.

El resultado, que el poeta ha imaginado como un ejercicio metapoético y, por tanto, reflexivo y meditativo, es realmente impresionante por su belleza, equilibrio y emotividad. El sentido del poema es un poco ambiguo y ligeramente optimista; a veces es posible visitar la esfera donde vive la Forma y entonces surge la obra artística bien hecha y admirable. El camino es largo, difícil y escarpado, pero no imposible. A veces, el milagro se produce y la inspiración pasa a objeto artístico.

  1. Valoración

Este bello poema nos ha permitido apreciar, en un tono reflexivo, las dificultades de todo artista para que su obra cristalice en una obra tangible, bella y admirable. El don de pasar la inspiración a razón se llama genio artístico, como Bécquer dejó muy bien explicado y expresado en su célebre Rima III («Sacudimiento extraño»). El cierre ligeramente optimista nos permite albergar la esperanza de que todo artista, con trabajo y suerte, puede alcanzar la forma adecuada y válida para su objeto artístico.

La forma estrófica utilizada, la redondilla con el verso final trunco, obliga a una tremenda síntesis de contenido y a una economía del lenguaje extrema. Todo está insinuado y, a la vez, perfilado con precisión, pero sin un solo aditamento sobrante. Se crea un marco ajustado, completo, pero esencialista. 

La belleza que esconden estos versos es elevadísima. El contenido, que casi es un Ars poetica, está expresado con una belleza verbal y poética realmente asombrosa. No importa tanto el significado, sino la intensa armonía entre el fondo y la forma. La Forma, por cierto, esa diosa etérea y esquiva difícil de asir, pero con resultados muy satisfactorios, como es este mismo poema. Estamos ante un texto delicioso, emotivo y bellísimo.


II. PROPUESTA DIDÁCTICA

1. Comprensión lectora 

1) Resume el poema (70 palabras, aproximadamente). 

2) Señala su tema principal y los secundarios. 

3) Delimita los apartados temáticos, que no tienen por qué coincidir con las estrofas. 

4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 

5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 

6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a la naturaleza celestial y angelical de la Forma. 

7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 

2. Interpretación y pensamiento analítico 

1) ¿Qué elementos del paisaje (celestial y terrenal) aparecen en el poema? 

2) Justifica por qué estamos ante un texto metapoético. 

3) ¿Qué importancia poética posee el cielo, y en concreto la luna? 

4) ¿Cómo se aprecia en el texto el valor del trabajo artístico? 

5) Fíjate en los atributos de la Forma: ¿por qué es casi angelical? 

6) En el poema, la Forma se posa en dos lugares. ¿Cuáles son? ¿Por qué esos y no otros?

7) Explica el sentido de la última estrofa (vv. 33-36) y su importancia en el sentido del poema.

2.3. Fomento de la creatividad

1) Crea un poema o texto en prosa que exprese el trabajo que se realiza para alcanzar un objetivo difícil, pero emocionante. Puedes seguir el ejemplo de Gerardo Diego en este poema.

2) Imagina y transcribe una conversación o plática de tu clase con Gerardo Diego. ¿Qué tres preguntas le harías? 

3) Realiza una exposición sobre Gerardo Diego, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 

4) Aporta o crea imágenes de seres de existencia dudosa, o difícil de captar, o de comprender,  para que se desarrolle una acción singular, siguiendo el ejemplo de Gerardo Diego.